| 03/08/2022
Carta a Gustavo Elorrieta de sus compa帽eros
Este miércoles los restos del oficial fueron sepultados en su Monte Caseros natal. Sus colegas lo despidieron con un sentido mensaje: “Nos llena de dolor al saber que arrebataron la vida de la forma más cruel”.

La Promoción LIX de Oficiales de Gendarmería Nacional llegó hasta Monte Caseros para acompañar el destino final de los restos de Gustavo Elorrieta, asesinado a sangre fría en Roldán hace unos 20 días en un caso que conmovió al país.

Los colegas del comandante lo recordaron con una carta que hicieron pública en la que destacan el “gran vacío” que dejó con su muerte:

Gustavo Alberto Elorrieta nació el 15 de octubre de 1979 en la ciudad de Monte Caseros, provincia de Corrientes. En el año 1999 con 20 años de edad ingresó a la Fuerza realizando el Curso Básico de Gendarme en la Escuela de Gendarmería Nacional “CABO JUAN ADOLFO ROMERO. El 01 de febrero de 2001 se incorporó como Cadete en la Escuela de Gendarmería Nacional «GRAL. MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES», egresando en diciembre del año 2003 con el grado de Subalférez. Prestó servicios en distintas Unidades desplegadas a lo largo y ancho de nuestro país.

Tal era su responsabilidad y su permanente espíritu de superación, que fue uno de los primeros en la promoción en alcanzar un título de grado como Licenciado en Seguridad. No conforme con eso, cabe resaltar que en la actualidad estaba realizando el curso de Auxiliar de Estado Mayor en la Escuela Superior de Gendarmería Nacional “GRL. DE BRIG. D. MANUEL MARÍA CALDERÓN” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, especialización que le permitiría acceder a la Jerarquía de Comandante y paralelamente a ello se encontraba realizando una segunda carrera de Licenciatura, dando cuenta y ejemplo de ser una gran persona que con dedicación y sacrificio nunca bajaba los brazos.

Era hijo, padre, hermano, camarada, amigo y sobre todo una persona de bien, que dedicó más de 22 años de servicio a la patria y a nuestra sociedad.

Todas las facetas y proyectos de Gustavo se desvanecieron de forma abrumadora en la noche del pasado 10 de julio, su ausencia inimaginable para cualquiera de nosotros, nos llena de dolor al saber que arrebataron la vida de la forma más cruel.

La justicia del hombre deberá determinar y penalizar a los culpables que le arrebataron su vida, pero será la justicia divina quien se encargará de juzgar nuestros actos y seguro llevará su corazón y su alma a la paz eterna.

Hoy nos encontramos en la tierra que lo vio crecer, que lo preparó para buscar un futuro lejos de sus raíces, lugar al que venía en cada licencia para reencontrarse con sus afectos, cargar las pilas y retornar para cumplir sus actividades de gendarme, pero esta vez es distinto, solo hay un pasaje de ida. Se quedará aquí, cerca de las personas que siempre lo amaron y lo echarán de menos, se queda aquí donde disfrutó su niñez, juventud y adolescencia, se queda aquí en la cuna del carnaval como lo describía, se queda aquí en su monte caseros añorado.

Nosotros en cambio nos vamos dolidos, con el corazón lastimado porque ya no lo tenemos entre nosotros, pero sus recuerdos nos acompañarán eternamente. Fueron muchos los momentos vividos y compartidos; será recordado en cada reunión que tengamos porque será inevitable incorporarlo en las conversaciones. Se nos hará difícil retomar las clases con tu ausencia, tus repentinas intervenciones en distintos momentos eran muy características de vos, más aún en tiempos de agobios por las exigencias profesionales o por lo extenso de los materiales de estudios, contabas con un don para levantar los ánimos. “No soy pesado, pero tampoco me lleva el viento”, frase célebre que será tenida en cuenta al recordarte.

Hasta siempre Elo, Guty, Chancha, Buchón, y cuantos más sobrenombres fuiste bautizado con cariño en todo este tiempo. Cuesta creer el motivo por el cual llegamos hasta aquí, pero las vueltas de la vida parece que así lo quisieron. Has dejado un gran vacío que nadie llenará, tu partida sin dudas ha golpeado fuerte al curso, a la promoción, familiares, amigos y compañeros de trabajos. Ojalá puedas sentir todo el afecto con que te despedimos, te lloramos y sobre todo te extrañamos, esperamos también que hayas encontrado la paz que buscabas. Nunca vamos a comprender lo inexorable de la muerte y más aún la tuya. Solo rogamos a Dios y a la Virgen de Luján, tu descanso eterno y que brille para la ti la luz que no tiene fin, y a familiares, amigos y compañeros que reciban la fortaleza para sobrellevar tu partida irreparable.

Descansa en Paz Gusty, hasta siempre…

Promoción LIX de Oficiales de Gendarmería Nacional

Fuente: El roldanense

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